Esta tira no requiere comentarios. Sólo dejo una pregunta que mucha gente se hace:
¿A la iglesia no le recorta nadie?
¿Que poder tiene esta institución para que ningún gobierno le quite privilegios siendo éste un país aconfesional?
Ha sido lamentable, desmesurado, denigrante y vergonzoso el trato que ha dado la policía en Valencia a los jóvenes que se manifestaron el pasado 15 de febrero pidiendo más calidad y menos recortes en la enseñanza pública.
Ya está aquí el nuevo gobierno, y con él, el nuevo ministro de educación, que ante el panorama tan penoso que tiene en Educación, ve como una prioridad suprimir la asignatura de Educación para la Ciudadanía que se imparte en nuestros centros educativos. Lo más fuerte es el argumento para tal azaña: Según el nuevo ministerio de Educación la asignatura de Educación para la ciudadanía ADOCTRINA. Por favor, acaso no es eso lo que lleva la iglesia católica haciendo durante siglos y seguimos permitiendo que entre en las aulas de nuestros centros públicos. Para colmo, las críticas del ministro hacia dicha asignatura no están bien documentadas, ya que se han basado en la lectura de un libro que nada tiene que ver con los libros de texto que se imparten ni en primaria ni en secundaria. Un poco más de seriedad, pienso que a esos niveles lo mínimo que uno tiene que tener son buenas fuentes para informarse antes de tomar una decisión de tal calibre.
Creo que esta historieta no precisa de muchos comentarios, si bien me gustaría hacer una reflexión. Es vergonzoso que la corrupción se escape por la puerta de rositas y que le endosen el traje de rayas de la inhabilitación a los que tantos años han luchado contra la corrupción, el terrorismo y los crímenes contra la humanidad.
